La habitación azul era más pequeña con dos personas adentro.
No de forma incómoda. Cambiaba como cambian los espacios cuando alguien más ocupa el aire: los sonidos se vuelven más concretos, la temperatura sube apenas, el silencio adquiere otra densidad. Clara lo notó en cuanto Leonardo cruzó el umbral y se detuvo junto al escritorio, sin saber exactamente dónde poner las manos, mirando la habitación con la atención de quien entra a un lugar por primera vez aunque ya lo conozca de antes.
La bande