Leonardo se quedó callado más tiempo del que Clara esperaba, con las manos apoyadas sobre las rodillas y la mirada fija en un punto indefinido de la alfombra, procesando lo que ella acababa de contarle sobre la visita de Isabela.
—¿Me estás diciendo que quiso recuperarme para sentirse elegida otra vez? —preguntó finalmente, con una voz que no sonaba herida sino más bien perpleja, como quien reordena un rompecabezas con una pieza que cambia el sentido de todas las demás.
—Eso me dijo. Que no te