Terminaron los seis archivos de audio a las dos de la mañana.
La última grabación era la más corta: cuarenta segundos, la voz de Isabela más baja que en las anteriores, con un ruido de fondo que podía ser viento o la respiración contenida de alguien que escucha demasiado cerca.
Decía: "Si algo sale mal, no busquen dentro de la familia. Busquen en la intersección de las dos".
El audio se cortaba sin más.
Ninguno habló durante un minuto.
Leonardo cerró la carpeta. No borró nada. No descargó nada.