Mundo ficciónIniciar sesiónDAMIÁN
—Está afuera señor, en el portón principal —la voz de Gunter por el intercomunicador sonaba tensa—. Viene en un taxi de sitio y se ve... mal.
—No lo dejen pasar —ordené, ajustándome el nudo de la corbata mientras miraba a Isabella dormir plácidamente a través del monitor de bebés—. Roberto Ross no vuelve a pisar esta propiedad.







