Mundo ficciónIniciar sesiónISABELLA
A la mañana siguiente, me encerré en el estudio con la caja de madera. No perdí el tiempo en contemplaciones; rompí el sello del primer fajo de cartas. La caligrafía de mi madre saltó a la vista, eran cartas dirigidas a su hermana Eunice, que vivía en España, pero que nunca salieron de la oficina de Roberto.
—Isabella ha cumplido tres meses —leí en voz alta, sintiendo un nud







