La penumbra de la habitación del hospital solo era interrumpida por el suave resplandor de los monitores médicos, afuera, la ciudad de los Cavalli continuaba su curso, ignorante de que su soberano estaba librando la batalla más importante de su vida, una que no se ganaba con acciones de bolsa ni con amenazas, sino con la verdad.
Sebastián despertó con una sensación de pesadez en el pecho, pero no era solo el dolor de la herida de bala o de las costillas rotas, era una claridad mental que la mo