Narrado por Noah
Habían pasado cuatro días. Cuatro malditos días desde que el silencio de Val-de-Lune se había vuelto absoluto, roto únicamente por el crujido de la madera vieja y el sonido constante del licor cayendo en el fondo de un vaso de cristal. Cuatro días desde que ella se había marchado bajo la tormenta, llevándose consigo la única luz que había logrado iluminar las sombras de mi vida.
El viñedo seguía allí, afuera, con sus vides creciendo ajenas a la carnicería que yo llevaba por den