Narrado por Emma
La humillación es un veneno más lento que el de la víbora, pero igual de letal. Las palabras de Noah seguían resonando en mi cabeza como latigazos: "Solo eres mi empleada... No te hagas ideas románticas... Negligencia legal". Me dolía el pecho de una forma física, una presión constante que no me dejaba dormir. Me sentía estúpida por haber creído, aunque fuera por un segundo, que el roce de sus manos en mi cintura y la intensidad de su mirada significaban algo más que un simple