Narrado por Emma
La luz del amanecer en el valle tiene una forma cruel de exponer la realidad. Las partículas de polvo bailaban en los rayos dorados que se filtraban por las pesadas cortinas de la habitación de Noah, iluminando el rastro de una noche de agonía. Me dolía la espalda y sentía los ojos arenosos por la falta de sueño, pero no me moví de la silla junto a su cama hasta que sentí que su mano, aún atrapada entre las mías, recuperaba una temperatura humana.
La fiebre se había ido, dejand