Narrado por Noah
El silencio en el porche se volvió un ente físico, una presión que zumbaba en mis oídos. Mateo seguía allí, con esa sonrisa de curiosidad pueblerina que empezaba a parecerme una falta de respeto, y yo... yo estaba conteniendo la respiración. Me sorprendió lo mucho que me importaba la respuesta. Sentí una punzada de algo oscuro y punzante en el estómago, un celo irracional que no tenía derecho a sentir. ¿Casada? La idea de que Emma perteneciera a otro hombre, de que alguien más