Narrado por Emma
Después de lo ocurrido en el salón de rehabilitación, la atmósfera en la mansión cambió drásticamente. El aire ya no se sentía pesado por la amargura de Noah, sino por una anticipación eléctrica que me hacía saltar el corazón cada vez que escuchaba una puerta abrirse. Sin embargo, tras el almuerzo, Noah se esfumó.
Pasaron las horas. Una, dos, cinco. Rosa me dijo que se había encerrado en su despacho "para poner en orden las cuentas de la cosecha", pero cuando pasé por allí para