Narrado por Emma
El sol de la mañana se filtraba por las cortinas con una insistencia criminal. Me sentía como si un camión de uvas me hubiera pasado por encima, cortesía de la carrera bajo el diluvio y la posterior descarga de adrenalina en el mirador. Tenía los ojos pegados y la mente sumida en ese limbo algodonoso donde uno no sabe si es martes o el siglo pasado.
Me levanté a trompicones, todavía con el eco de unos sueños extraños donde Noah me susurraba verdades al oído mientras olía a lluv