Mundo ficciónIniciar sesiónVALERIO VISCONTI
Entré en la casa con la sonrisa todavía pegada en los labios. El beso de Sara aún ardía en mi recuerdo: suave, inesperado, como un milagro que me devolvía la respiración. Caminaba ligero, el mundo era más amable de lo que lo había sentido en años. Por un momento pienso que puedo permitirme creer en algo distinto a la rabia, en algo que no sea venganza. Sara me miró como si yo pudiera ser un hombre di







