Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa habitación estaba casi a oscuras, apenas iluminada por la luz azulada de las máquinas que mantenían a Valerio con vida. El sonido del monitor marcaba un ritmo tenue, constante, como si su corazón se aferrara a cada segundo.
Llevaba horas sentada a su lado, sin soltar su mano. No podía hacerlo. Cada vez que sentí







