Mundo de ficçãoIniciar sessãoANNALENA
Era la mañana del gran día.
El sol entraba por la ventana de la habitación de Dalia, donde yo me arreglaba la piel mientras Sara miraba a los bebés. Los llevaba con Valerio a su habitación, y el ambiente estaba lleno de risas y murmullos femeninos.







