VALERIO
Llegué a las coordenadas que me había dado Marco. Se suponía que interceptaría a los mercenarios acá, pero ya era tarde. Las coordenadas eran la mansión de Adriano. Miré, y una columna de humo se elevaba. Vi pasar un auto a toda velocidad en dirección contraria. Por un momento creí ver a Adriano manejando, pero eso sería ilógico si estaban en pleno ataque.
Estacioné el auto en medio de la calle y corrí. Solo pensaba en Sara.
Mi Sara.
Podría estar herida, y ese pensamiento me carcomía. N