Mundo ficciónIniciar sesiónGAEL MARCHANT
El aire olía a pólvora y a metal caliente. Los últimos disparos ya se habían apagado, y en la mansión solo quedaba el eco del caos. Caminé entre los restos del combate, con los pies hundiéndose en el barro mezclado con sangre y ceniza. A lo lejos, vi a Paolo y Noah bajando las armas, el humo aún escapando de los cañones.
—Gracias, primo, por venir —le dije, acercándom







