ENZO
Llegamos al departamento.
Alessia entró antes que yo, con la cabeza baja. El silencio entre los dos era tan espeso que se podía cortar con un cuchillo.
—Enzo, yo... —dijo apenas, sin atreverse a mirarme.
—No sabía que te gustaba ver hombres desnudos, princesa —dije con voz baja, sin girarme.
Alessia bajó la mirada y apretó los labios.
—Yo… es primera vez que hago algo así. Además, no los toqué, solo miré el show.
Me quedé de espaldas, mirando por la ventana. El reflejo del vidrio mostraba