Nico
¿Qué es esto que siento? ¿Qué es esto que me angustia? ¿Qué es esto que me paraliza de este modo? Me pregunto, sentado en mi silla. A solo unos metros está Agatha, mirándome fijamente.
—Estás muy raro —dice la mujer, quitándose los lentes.
—Pues deja de mirarme —respondo en voz baja—. ¿Te gusto? —pregunto con una sonrisa. A veces me anima molestarla, pero ya ni eso me motiva.
—Eso sí que sería patético. Y el único patético en esta habitación eres tú —me responde, poniéndose los lentes otra vez.
—No, la patética eres tú, que el mejor trabajo que has conseguido es cuidar de mí —digo, arrojándole un papel y otro y otro más. Pero me detengo cuando veo que ella empieza a escribir.
Son las notas que hace para Daniele.
Es una chismosa de cuidado y parece que nunca se cansa.
—¡Eres una chivata! —le grito.
Ella arranca la hoja y se pone de pie, saliendo de la oficina. Pego la cabeza al escritorio y cierro los ojos. Se supone que molestarla tiene que divertirme, se supone que hacerle las c