Eran las 10:00 h de la mañana cuando ella decidió caminar por el jardín. Fiorella llevaba en su mano derecha una taza de té, mientras él caliente iba subiendo ella miraba las flores que las rodeaban, amaba a su jardín.
Desde que su esposo abandonó la casa, el espacio era muy grande, aquella noche fue bastante incómoda para ella y no logró dormir muy bien. Pensar que aquella mujer, su examiga estaba planeando quedarse con lo que les pertenecía a sus hijos la llenaba de temor y al mismo tiempo de