Sus pulgares juegan con sus labios, dejando un espacio más abierto para su lengua, para que su lengua viajara al punto exacto donde provocaba en ella un choque eléctrico en su cerebro que envía una descarga por todo su cuerpo, la siente, la escucha, sabe que está cerca, pero no puede bajar el ritmo, no puede contenerse, saber que ella está a punto lo deja más desesperado, porque él es el dueño de eso, de sus gemidos, de cada orgasmo que ha tenido. Ella controla su locura, pero él le controla to