DAMIANO
Esa mentira… no me dejó tranquilo, intenté sacarla de mi cabeza, decirme que no era nada, pero lo era… lo era.
No estoy en Francia, no estoy en un avión ni en una reunión de negocios. Le mentí a Serena esta mañana, mi voz firme por teléfono mientras le decía que tenía que salir del país por un viaje corto. Todo fue una farsa, una excusa que salió fácil porque necesitaba saber la verdad. Desde que Mikaela me dijo en la finca que ella no había dormido allí, que no había llegado, algo se rompió dentro de mí.
¿Por qué me mintió? ¿Dónde estuvo anoche? No puedo quedarme de brazos cruzados, no voy a esperar a que ella decida contarme. Así que alquilé un coche esta mañana, un Fiat gris viejo, discreto, nada como mi Mercedes negro que todos reconocen, y me puse una camisa gris y jeans, un disfraz para pasar desapercibido.
Nuestro picnic. Joder. Lo que sería una mañana tranquila y agradable con mi pareja ahora se había convertido en una persecución por… teorías que se formaban en mi cab