Nico
Han pasado casi dos años desde que Trish y yo comenzamos a compartir nuestra vida en la misma casa, y cada día, sin falta, me despierto sabiendo que ella es lo mejor que me ha pasado.
No hay monotonía. No hay aburrimiento. Solo hay ella.
Ella y su risa matutina cuando me encuentra con el cabello alborotado.
Ella y su manera de robarme la ropa, dejando mis camisas y sudaderas esparcidas por toda la casa.
Ella y sus quejas sobre cómo dejo los zapatos donde no van, solo para después dejar sus