Trish.
El aroma del café recién hecho llenaba la cocina cuando bajamos a desayunar. La luz de la mañana apenas asomaba por las ventanas, y había algo en la quietud del amanecer que hacía todo parecer más suave, más íntimo. Nico estaba a mi lado, preparando un plato para ambos, mientras yo intentaba concentrarme en el desayuno en lugar de todo lo que había pasado entre nosotros la noche anterior. Demasiado rápido, demasiado intenso. Demasiado perfecto.
Tomé un sorbo de café, intentando calmar l