A las diez de la mañana se habían presentado cuatro modelos, mismas que fueron rechazadas por los organizadores por no cumplir con un perfil adecuado para el evento.
—Seguiremos buscando— le aseguró.
—¿Y si traigo mi propia modelo? — preguntó Chiara frente a ellos, sabía que tenía hasta el mediodía, luego Daniele tomaría cartas en el asunto sin que ella pudiera resistirse.
—No dudo de que su prometido lo hará— dijo, apoyando sus manos sobre la mesa y mirando de reojo a las demás.
Ella sabía que todo eso era injusto, de pronto todo lo que tenía se debía a Daniele, de un momento a otro ella allí no era nada, no era nadie y ponían delante de ella a su apellido, a su prometido.
Las lágrimas estaban golpeando a la puerta de sus ojos para poder salir, pero no se lo permitió.
—No, mi prometido no interferirá— dijo en voz baja—, pero si así fuera, ¿va contra alguna de las normas de esto?
—Estás jugando con ventaja sobre los demás.
—Como yo lo veo— se metió sus manos temblorosas en los bolsill