—Es un placer tenerla aquí.
—Ya sé que no me esperaban— dijo, caminaba con elegancia frente al pequeño escritorio, en total había unas diez personas dentro de la oficina y todos los ojos estaban puestos en ella, había llegado antes de la fecha acordada, su hermana le había advertido de que no podía permitir que la rechazaran, lo que ofendió mucho a Loren. ¿Quién demonios se iba a atrever a rechazarla para estar en una pasarela a última hora cuando ya llevaba un par de años fuera de eso? Solo lo hacía porque era un favor a su hermana y muy pocas veces Sam acudía a ella, siempre solía acudir a Sofía, como el resto de sus hermanas, pero esta vez Sam pidió la ayuda a ella y eso le agradó. No sabía qué tenía eso que ver con Sam, pero tampoco preguntó, de todos modos, no diría nada, cada vez era más misteriosa y hace un par de años que nadie sabía nada de ella, lo último que se supo de Sam fue en la boda de Alice, donde acudió con su guapo y misterioso invitado. Después de eso se esfumó, co