—Tranquila, todo va a estar bien— dijo. Sus manos masajeaban sus hombros mientras ella tenía a Dav en sus piernas, eran casi las once de la noche, pero el niño no estaba dormido. Daniele alegaba que no tenía sueño, pero sus ojitos estaban cansados, todo indicaba que la diversión de su padre era tanta que Dav no quería dormirse.
Chiara acababa de llegar con muy mala cara, solo era el segundo día y las cosas parecían ir mal para ella.
Salía muy temprano de la habitación, apenas dándole tiempo par