—Tranquila, todo va a estar bien— dijo. Sus manos masajeaban sus hombros mientras ella tenía a Dav en sus piernas, eran casi las once de la noche, pero el niño no estaba dormido. Daniele alegaba que no tenía sueño, pero sus ojitos estaban cansados, todo indicaba que la diversión de su padre era tanta que Dav no quería dormirse.
Chiara acababa de llegar con muy mala cara, solo era el segundo día y las cosas parecían ir mal para ella.
Salía muy temprano de la habitación, apenas dándole tiempo para despedirse de Dav, de todos modos, ya sabía que sería una semana muy dura previa al evento.
—Estoy agotada— dijo. Estaba a punto de comenzar a llorar, pero no quería parecer blanda, nunca pensó que las cosas fueran tan complicadas, pero era más difícil de lo que ella misma se imaginó. Todo el día ir de un lado para otro, las constantes críticas, las miradas de desprecio, aquellos ojos que juzgaban todo y, más que nada, la ardua competencia entre todos los ganadores de los demás países—. Estoy