Al menos me había asegurado de dormir bien, de no quedarme desvelada en la madrugada, mi trabajo ya había acabado, dentro de nada tenía que irme a París, pero hoy era mi cita con Daniele. Lo que faltaba ya eran cosas que nada tenían que ver con Milán. Solo quedaba esperar.
¿Nerviosa? No estaba segura, creo que ya había acabado con mis nervios y solo me quedaba esperar la hora. Sabrina ya estaba en casa, hace como una hora. Me quedaba hora y media para prepararme, pero por alguna razón solo quedaba ponerme el vestido.
Caminaba de un lado a otro, mis pies descalzos intentando ser silenciosos, el vestido en la cama, mi rostro perfectamente maquillado y mi cabello, luego de un par horas trabajando en él, ya estaba hermoso y reluciente.
Tomé asiento junto al vestido, mis ojos miraban su belleza, lo elegante, la medida justa para mí y los detalles, lo más bello eran los detalles.
Eso me dejaba pensando… esta noche, vernos por primera vez a solas en un tiempo que pareció eterno.
¿Estábamos l