—Esto ya… ya es lo que queda, Rosario.
No había vuelta atrás, la decisión no puede decir que fue simple, porque suponía renunciar a su matrimonio, a su familia, su hogar, pero estaba más que convencido de que era lo mejor, la elección que podía asegurarle un futuro a sus hijas, lejos del capricho de su madre, donde solo se interesaba en el qué dirán y el estatus al que deseaba aferrarse.
Si tenía que elegir entre vender su empresa, cederla a los Queen, aquello iba más allá de lo que él pudiera