Sombras que se Cruzan.
El aire dentro de la oficina era denso, cargado de una tensión invisible que parecía emanar de cada pared, cada monitor, cada papel desordenado sobre los escritorios.
Caminaba lentamente entre los cubículos, observando cómo mis empleados me lanzaban miradas furtivas, con la sensación de que cada uno sostenía secretos que no quería compartir.
El proyecto avanzaba, pero lo hacía a trompicones: entregas incompletas, documentos con inconsistencias, retrasos que antes hubieran sido imposibles de jus