Sin Nada.
Recuerdo cada detalle del día en que llegué a la casa de Nora.
Cada calle, cada semáforo, cada sombra que me acompañaba mientras caminaba hacia un lugar que no era mío y hacia una vida que parecía haberse evaporado.
Había salido de mi propio mundo, de un apartamento compartido con Caelan, un espacio lleno de recuerdos que todavía olían a su perfume, y llegué aquí, con nada más que una maleta pequeña y un corazón destrozado.
La puerta se abrió antes de que pudiera tocar el timbre.
Nora estaba al