La Pregunta.
No ocurre cuando estoy preparada, eso lo entiendo después, cuando intento reconstruir el instante exacto en el que mi vida cambia de forma irreversible.
No hay anuncio previo, no hay música, no hay una sensación clara de “esto es importante”.
Lo que hay es cansancio, un cansancio hondo, de esos que no se van durmiendo, porque no vienen del cuerpo sino de haber sostenido demasiadas cosas demasiado tiempo.
Estoy sentada en el borde de la cama, descalza, con la espalda ligeramente encorvada, miran