El Hombre que Firmó por Mí.
El sobre estaba donde no debía estar, no porque fuera secreto, ni porque alguien lo hubiera escondido con cuidado. Estaba simplemente… fuera de lugar.
Entre carpetas fiscales del año pasado y contratos recientes, aparecía ese papel más grueso, amarillento en los bordes, con una etiqueta escrita a mano que no reconocí de inmediato.
“Acuerdo de disolución.”
No decía “divorcio”, nunca lo había dicho.
Me quedé mirándolo varios segundos, como si el sobre pudiera moverse solo, corregir su ubicación,