El Apagón.
No sé en qué momento exacto empezó a quebrarse todo, pero esa mañana… esa mañana desperté sintiendo que mi cuerpo no era mío.
Como si hubiera dormido dentro de un cuerpo prestado, uno que no entiende mis órdenes, que no me obedece, que apenas puede mantenerse en pie.
Quizás ese fue el primer síntoma: el vacío en el estómago que no era hambre, sino un hueco abierto. Un hueco que no recordaba haber tenido antes.
O tal vez sí. Tal vez siempre estuvo ahí, escondido bajo capas de rutina, de obligaci