Cómo se Forma el Miedo.
Empezó con algo que, en otro contexto, habría sido motivo de celebración.
Dos arquitectos jóvenes, brillantes, preparados, de esos que suelen pelear cada centímetro de crecimiento, rechazaron ascensos que llevaban meses esperando.
No pidieron aumentos, no negociaron condiciones, solo dijeron que no.
La primera vez pensé que era casualidad.
—Quizás no se sienten listos —comenté en voz alta, revisando el informe de recursos humanos.
Dorian no levantó la vista de su tableta.
—No —dijo—. Se sienten