Sombras Legales.
No hubo titulares, no hubo comunicados, no hubo llamadas intimidantes ni cartas con membrete solemne.
Si no hubieras estado mirando el tablero completo, si no hubieras aprendido a leer los silencios después de los Vance, no lo habrías notado.
Yo tampoco lo noté al principio, fue Dorian.
Entró a mi oficina con esa expresión que ya conocía demasiado bien: concentración absoluta, mandíbula tensa, los dedos quietos, como si cualquier movimiento innecesario pudiera alertar a alguien.
—Se están movie