16. Primera jugada
Lorenzo
Era el momento de dar el primer paso. El Conde Viktor jamás se imaginará que el principio de su ruina vendrá de las manos de su propia esposa. Y eso, sinceramente, me causa tanta gracia que apenas puedo disimular la sonrisa mientras repaso los documentos sobre mi escritorio.
Frente a mí, una hoja que ella misma firmará pidiendo el divorcio y entregándose a mi como el que ha pagado el fraude. Una jugada perfecta, impulsada por el supuesto fraude que su amado esposo ha cometido. Lo mejor