33. Irme lejos.
VIKTOR
Luciana, me miró alzando una ceja y se acercó desnuda. Busqué las sábanas y la cubrí.
—¿Por qué eres así, Viktor? —preguntó. No le respondí—. Pronto nos vamos a casar y no pienso ser un títere ni la esposa oculta. Ese título se lo lleva tu exesposa.
Alcé las cejas con incredulidad.
—Nunca dije que serás eso. Y no menciones a Kamila en esto. Ahora vístete y vete a tu mansión, una mujer como tú, no deberías perder su dignidad.
Dicho eso, entré a la ducha. Me miré en el espejo y, molesto, t