Capítulo 58. Lo que es mío.
POV: Irina
El jardín, que normalmente me daba algo de paz con su olor a jazmín y tierra húmeda, hoy me quemaba la piel. Sentía el sol de Nápoles demasiado brillante, la brisa demasiado fresca. Todo estaba en calma, sí, pero yo era un desastre por dentro. Una tormenta estancada, esperando un huracán.
Gaspar estaba de pie cerca de la gran fuente de mármol, esa que tenía un tritón con cara de pocos amigos. Hablaba con Lupo, uno de sus hombres más silenciosos, sobre algo que no alcanzaba a escuchar