Capítulo 41. Una posibilidad.
POV: Irina
El día amaneció con el característico tono dorado pálido de Florencia. Abrí los ojos y lo primero que sentí fue el dulce peso del brazo de Gaspar sobre mi cintura: un gesto que no necesitaba palabras.
Respiraba lentamente con la boca apenas rozándome el hombro. Me quedé inmóvil, saboreando el silencio, hasta que oí cantar a un pájaro en el jardín y el murmullo del Arno entrar por la ventana entreabierta.
—No te muevas —murmuró, todavía entre sueños—. Hoy eres mía cinco minutos más.
—