El delicioso aroma del caldo de ramen, mezclado con el sabor umami de un huevo cocido a medias y trozos de pollo asado, llenaba el comedor del Hogar Elena. Sobre una mesa sencilla y desgastada por el tiempo, grandes cuencos de ramen humeantes estaban acompañados de un vaso de té helado de limón.
Lucía levantó la vista de su cuenco humeante, mirando a Rafael Ortiz, que estaba sentado frente a ella, rodeado por Carlos y Luna, quienes devoraban los fideos con avidez. Era una escena que le resultab