Clara tiró de la mano de Lucía, guiándola hacia su apartamento, que se sentía mucho más cálido que la mansión de la que acababa de escapar la "esposa falsa" de Mateo Torres. El aroma a café recién hecho y a libros viejos las recibió, contrastando con el ambiente frío y majestuoso de la casa de Mateo. Clara sentó a Lucía en el sofá de terciopelo color crema y se apresuró a ir a su pequeña cocina.
—Bebe esto. Estás pálida, parece que viste un fantasma —dijo Clara al regresar a la sala, ofreciénd