AMBER PIERCE
Cuando abrí los ojos estaba en la cama nueva. El colchón no tenía el aroma de la varonil loción de Byron, mezcla amaderada combinada con tabaco y cuero. Me levanté con resaca emocional, una presión en el pecho que me asfixiaba y el ánimo por los suelos.
Apreté y aflojé la mano un par de veces, mis nudillos estaban más inflamados que anoche.
—Por fin despiertas —dijo Byron saliendo del baño con la camisa desabrochada y el cabello aún mojado—. Todavía recuerdo cuando te levantabas t