Capítulo 34: Milagros ajenos

AMBER PIERCE

La pluma se deslizó en el papel con facilidad, como si la tinta fuera mantequilla. Cuando me di cuenta mi firma ya estaba junto a la de Byron. Ahora yo, Amber Pierce, era la señora Harrington, la esposa legal de Byron Harrington. 

—¡¿No me escuchaste?! ¡Lárgate de aquí! ¡Ya no eres bienvenida! ¡Ya no me sirves!

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