AMBER PIERCE
—Es la última vez que te acercas a ese hombre… —dijo Byron con calma mientras el auto nos llevaba de regreso a casa.
—Déjame ver si entendí, Dylan me motiva a ser algo más que una ama de casa y está mal, y debo de dejar de verlo, pero tú sí puedes contratar enfermeras que se comportan como prostitutas y hacer negocios con una mujer que claramente lo último en lo que está pensando es negociar —solté con ironía, sintiéndome pequeña.
—No es lo mismo —contestó con firmeza.
—¿Por qué