AMBER PIERCE
Tragué saliva con dificultad mientras comenzaba a retorcerme para librarme de él.
—Vamos, Byron, cuando se trata de una buena mujer, la madre siempre saldrá a flote antes que la esposa —dijo Anthony con tono divertido—. Deberías de estar feliz de tener a una mujer tan dulce que piensa primero en tu hijo.
Sentí como las manos de Byron apretaron mi cintura y mi muslo, rehusándose a dejarme ir hasta que tomé su rostro. Mi tacto hizo que cada uno de sus músculos se relajaran.
—Creci