AMBER PIERCE
El sol salió, descubriéndonos en su tumba vacía, mientras yo cargaba a mi pequeño varoncito y Byron protegía en un abrazo a nuestra princesa. Ambos lloraban a todo pulmón, gritándonos que estaban vivos, que estaban bien.
El primero en llegar corriendo fue Steve, se detuvo abruptamente en cuanto nos vio, parecía que no podía creer lo que veía.
—¡Amber! —exclamó Jazmín y sus ojos se llenaron de brillo al notar a los bebés. De inmediato se quitó el saco y se lo ofreció a Byron para c