BYRON HARRINGTON
Movido más por la curiosidad que por la prudencia, visité el casino donde Jazmín había organizado mi funeral. Me sorprendió que encontrara una foto donde no me viera tan amenazante.
Pude ver desde lejos, escondido entre los enormes árboles y arbustos que adornaban el jardín, todas esas caras conocidas, todos brindando por mí y comprometiéndose a seguir con mi legado, como si mi muerte hubiera aumentado la ferocidad de su determinación.
—¿Eres invitado? —preguntó una voz femen