DYLAN VETTEL
—Lo mejor será usar injertos en la espalda. De esa manera las cicatrices serán más pequeñas. Al ser una zona tan amplia, será un proceso más largo, pero…
—No —dije sentado en la orilla de la cama, con los codos sobre mis rodillas y la mirada perdida en la pared.
—¿No? —preguntó el doctor confundido.
—Dylan, es lo mejor… —susurró Diana, la enfermera que me había estado acompañando ese tiempo. Se puso frente a mí y posó ambas manos sobre las mías—. No te dejes vencer ahora.
—No me