A la mañana siguiente, Bianca se levantó temprano, su corazón latiendo con una emoción que hacía mucho no sentía. Se preparó para ir al trabajo y, al salir de su habitación, vio que los niños ya estaban listos.
—¿Están preparados para la escuela, mis amores? —les preguntó, sonriendo.
Los niños asintieron, sus rostros irradiaban alegría. Bianca les dio un beso en la mejilla a cada uno.
—Espero que se porten bien, que estudien mucho hoy —les deseó con cariño.
En ese momento, apareció Julia. La ni